miércoles, 2 de mayo de 2012

La realidad es un juego de espejos deformantes


          La realidad es cínica, por eso hace que suceda aquello que nos resultaba impredecible. Constantemente decimos cosas del tipo “¡algo así jamás podría pasar!”, o “¡eso es así, y punto!”. Pero la edad te va haciendo precavido con ese tipo de sentencias. Uno descubre que las carga el diablo, y entonces entiendes el inmenso y majestuoso poder del silencio.

         
Charles Chaplin participó en San Francisco en un concurso de imitadores de Charlot en 1913. Ni siquiera llegó a la final. El jurado le consideró uno de los participantes con menos talento. El ganador fue un tal Milton Berle, que llegaría a ser un importante actor.

          Lo gracioso es que, Berle era mucho más auténtico para el jurado imitando a Charlot que el propio Charles Chaplin siéndolo.                             

          En The best man, película de 1964, que relataba la carrera entre dos políticos por hacerse con la presidencia, contaba con los actores Henry Fonda y Cliff Robertson. Sin embargo este último a punto estuvo de caerse del reparto por culpa de un actor llamado Ronald Reagan. Cuando se les preguntó a los productores por qué habían escogido a Robertson en lugar de al que luego llego a ser presidente de los Estados Unidos, estos contestaron: "porque no tenía perfil presidenciable".


          Cojonudo, ¿no?



2 comentarios:

  1. La realidad es relativa pues depende de las circunstancias. ¿Cínica?. No lo creo. Yo diría que es traviesa y juguetona. A nosotros nos toca ser prudentes y responsables para que no se torne agria.

    Santiago.

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  2. Hay muchas formas de calificar la realidad. Traviesa y juguetona es un modo amable de hacerlo. Llamarla cínica, sin embargo, es atribuirle intenciones perversas. Es nuestra mirada la que elige el calificativo. Depende de nuestro grado de ataraxia.

    Un saludo, Santiago.

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