“Si las veladas dominicales fueran
prolongadas durante meses, ¿qué se haría de la humanidad, emancipada del sudor,
libre del peso de la primera maldición? (…) Es más que probable que el crimen
llegase a ser la única diversión, que el desenfreno pareciese candor, el
aullido melodía y la mofa ternura. La sensación de inmensidad del tiempo haría
de cada segundo un intolerable suplicio, un pelotón de ejecución capital. En
los corazones más llenos de poesía se instalarían un canibalismo estragado y
una tristeza de hiena.”
Emile Cioran

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