Que el sexo vende es una verdad tan
manida en el mundo de la publicidad, que convierte cualquier producto
susceptible de ser comprado, en una excusa para dirigirse a nuestros más bajos
instintos. Así pues, si lo que se quiere es vender, por ejemplo, un Citroën
Xsara, el mad men de turno piensa en la
modelo Claudia Schiffer desnudándose mientras se acerca al coche.
¿La ropa infantil?: mejor vestida por
niñas de 12 años posando provocativamente sensuales para el fotógrafo.
Wow!
Que se quiere lanzar una campaña
contra el consumo del tabaco, nuestro mad
men piensa entonces en usar una chica de cara inocente simulando una
felación. ¿No es brillante? Alguien sugiere entonces que la ocurrencia podría ser
tachada de sexista. Pues para evitarlo, además de una chica, se usa un chico, y
arreglado. Pero, ¿qué tiene que ver una felación con encender un pitillo? ¡Es publicidad, estúpido!
Exacto.
Y, de esta manera, llegamos a una idea
más de un mad men llevada a la práctica:
sacar de la pista de tenis a todos esos recogepelotas, a los que se les paga
una mierda porque ya son felices estando cerca de sus ídolos del deporte, y
viendo en primera línea los partidos, y sustituirlos por chicas guapas de pecho
generoso. Seguro que para apoyar esta idea, nuestro simpático mad men utilizaría convincentes porcentajes.
En la presentación diría algo así como: <<en las pruebas llevadas a cabo,
se registró un aumento de la visión de los anuncios en
un 85%.>> ¿Qué se puede decir en su contra?
¡Es publicidad, estúpido!

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