domingo, 13 de mayo de 2012

Tocapelotas


          Que el sexo vende es una verdad tan manida en el mundo de la publicidad, que convierte cualquier producto susceptible de ser comprado, en una excusa para dirigirse a nuestros más bajos instintos. Así pues, si lo que se quiere es vender, por ejemplo, un Citroën Xsara, el mad men de turno piensa en la modelo Claudia Schiffer desnudándose mientras se acerca al coche.

          ¿La ropa infantil?: mejor vestida por niñas de 12 años posando provocativamente sensuales para el fotógrafo.

          Wow!

          Que se quiere lanzar una campaña contra el consumo del tabaco, nuestro mad men piensa entonces en usar una chica de cara inocente simulando una felación. ¿No es brillante? Alguien sugiere entonces que la ocurrencia podría ser tachada de sexista. Pues para evitarlo, además de una chica, se usa un chico, y arreglado. Pero, ¿qué tiene que ver una felación con encender un pitillo? 

 ¡Es publicidad, estúpido!

          Exacto.

          Y, de esta manera, llegamos a una idea más de un mad men llevada a la práctica: sacar de la pista de tenis a todos esos recogepelotas, a los que se les paga una mierda porque ya son felices estando cerca de sus ídolos del deporte, y viendo en primera línea los partidos, y sustituirlos por chicas guapas de pecho generoso. Seguro que para apoyar esta idea, nuestro simpático mad men utilizaría convincentes porcentajes. En la presentación diría algo así como: <<en las pruebas llevadas a cabo, se registró un aumento de la visión de los anuncios en un 85%.>> ¿Qué se puede decir en su contra?

          ¡Es publicidad, estúpido!




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