Hay un grupo de personas en San
Petersburgo, cuna de Vladimir Putin y gran parte de la oligarquía rusa, llamado
“Voina”, o sea “Guerra”, que es lo que suelen dar a las autoridades rusas.
La más sonada de sus acciones fue dibujar
un gigantesco pene de 65m de largo en un puente levadizo sobre el río Neva,
para que al levantarse, quedara erguido a modo de saludo frente al edificio del
antiguo KGB, hoy ocupado por su heredero el SFS.
De las muchas maneras que han tenido
de dar por culo, llama la atención su ataque a los coches que el Estado permite
circular con absoluto desprecio por las normas de circulación, montar una orgía
en un museo o cantar “All Cops Are Bastards” en un juzgado. Hay un video que
circula por YouTube de mujeres besando a mujeres policía en el metro que no es
de ellos, sino de Verzilov, que fue expulsado del grupo e intoxica imitando a
Voina para desacreditarlo.
Banksy, el más famoso grafitero del
arte callejero, les apoyó en cuanto supo de ellos. Pagó los 10.000 $ de fianza
de dos de sus miembros, Oleg y Leonid, y también a los abogados que les defendieron. La represión
policial para derrotar la subversión de Voina ha sido despiadada, llegando a
sufrir una paliza en plena calle después de dar una rueda de prensa.
Personalmente, la acción que más
gracia me ha hecho es “A Cop in a Priest's Robe”, en la que
Oleg se disfraza de sacerdote ortodoxo y además se coloca una gorra de policía.
Él mismo explica lo que hizo a continuación:
“Es
una imagen absurda de un policía vestido de cura disfrutando de total
impunidad. En la acción, fui a un supermercado y llené cinco bolsas con comida,
pasé por la caja sin pagar, pasé por delante de los tipos de seguridad y me
fui. Nadie me cuestionó. Un policía vestido de cura es como Satán, podría hacer
cualquier cosa que quisiera.”
Si le hubieran descubierto le
hubiera salido muy caro. Hay que tener mucho valor para hacer lo que
ellos hacen.

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